Mi viejo tenía un despacho de pan.
A las 5 AM llegaba en "latas" negras la primera camada de facturas y el pan caliente en grandes canastas, que luego vendería. A las 5.30 subía la cortina del local y abría el día de trabajo. Su vieja radio encendida, los ruidos y murmullos de fondo, arrullaban el descanso de la casa y mi sueño de niño.
AROMA DE AYER
Todavía el pan que huele
Me despierta a las cinco
Todavía entra en sueños
Su olor y mi padre con su radio
Válvulas y voces que conservo
Y me despiertan con su aroma
Como ayer cuando tranquilo
Dormía
Un sueño de niño el mío
Que entra a mi ventana
Entre noche y madrugada
Las cuatro y los cinco
Sabidos de rutina y calma
Se alzan las cortinas y el día
Comienza
El pan caliente me trae
Mi padre
Vela mi cama de hijo dormido
Y su voz –perfume de masa tibia-
Aún huele en mi pecho
Despierto
( de Rubén F. para la muchachada ...)
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